domingo, 21 de marzo de 2010

YO NO DEBO DE TENER NI PUÑETERA IDEA DE ARTE


¿O SERA CON EL IDIOMA CASTELLANO CON EL QUE NO ME ACLARO?



El problema de ser un entendido en arte es que se pueden llegar a decir tonterías de tal calibre como las del articulo "serio" de la ilustración escaneada con la que podemos deleitarnos mas abajo (por cierto: que si alguien lo lee y le da por entender algo que me lo explique, que tendré a muy buen fin publicarlo aquí, y así resarcir al autor). Mas casi, es hasta mejor, como decíamos el otro día, no entender de arte nada de nada, sino tan solo crearlo, aun sin saber el cómo, ni el porqué, ni tan siquiera que lo estamos haciendo y es por ello por lo que abogué y sigo abogando por la supremacía de artesano ante la del artista (que artistas lo somos cualquiera , yo inclusive - incluiiiiído).


Pues este fin de semana, entre que ha sido el día del padre (con la consiguiente celebración familiar, que si solo fuera de la mía pues todavía, pero ir a celebrar la paternidad de mi suegro y la de mis cuñados, todos juntos como que no), y el coñazo de las fallas, (no por las fallas en si, que me gustan), sino por la cantidad de gente que se viene hasta el Levante, que nos llegan las muchedumbres hasta el extrarradio de Alicante, pues me he escapado a Madrid con la excusa de ir a felicitar al mio (padre) y ya de paso quedar con los viejos y aun permanentes colegas, e irnos de aventura al Museo del Prado a ver una exposicion que ya me la tenia barruntada llamada "El arte y el poder" (paso panfleto), y que lejos de agradarme a consecuencia de los Tizianos, Rubens y Velazques como me esperaba, lo que me ha ocurrido es que me ha fascinado mas la parte no pictórica que la adherida: La creación de armaduras y cachibaches de guerra , y el arte implicito en ellos. Y no se si es que últimamente con el tema de los artesanos estoy sensible ,pero es que me he tenido que doblegar ante ellos y reconocer aun mas la inmensa labor artística de los mismos. ¡¡ Me explico ¡¡: que me pase una media de 15 minutos observando, con detenimiento y atención, y sublimandome el espíritu, con estas piezas metálicas de un oficio que no es arte, según la denominación oficial; y con esto me reitero en que tiene mucha mas valía ser artesano (forjador, platero ,orfebre, grabador, broncista, chapista del automóvil, cincelador, herrero, etc.) que artista pintor y la prueba principal la tengo en que estuve media hora contemplando un puto escudo perteneciente a Carlos 5º, de los de parar los lanzazos, espadazos y escupitajos del enemigo infiel, el otomano, y cuyo autor creo que es un tal Filippo Negroli (me he comprado el catalogo y todo, pa no decir sandeces, pero ni sacarlo de la bolsa he podido, pues según he entrado por la puerta ya tenia a las 3 hembras y media de mi manada esperándome para acosarme con peticiones y quejas de diversa índole - vamos¡¡¡ que me he sentido como el emperador, arreglando despachos e ínfulas). Pues que este Negroli (espero que no fuera negro - por lo de mi xenofobia - no por otra cosa) , no me creo que intentara hacer malabarismos con la filosofía del fundamento ecunático y de método del arte, ni con la emopseudoexpresividad de las tendencias emitologicas en compaginacion con lo que lleva dentro el interior del alma dun artista, u otros de los componentes que ha de llevar el arte para que sea Harte. Este u otro forjador, hacía lo que hacía lo mejor que podia mientras que el artista crea lo que crea como le sale y ya está (generalmente en los ultimos tiempos, como le sale del culo). Y es desta manera como el artesano hace arte sin quererlo, siendo mucho mejor la parte de hacer que la de crear. Y asi como el artista quiere expresar la motivilidad sugerente de los postulados intercambiables en monopilaciones estructurales del caracter intelectual de una lectura social del purundundún y el fandango de la poya en bote, el artesano lo que quiere es que, al dar los martillazos a la pieza de hierro no se le rompa, ¡¡que no esta el kilo de hierro como para andar experimentando¡¡ que lo mismo van y te cogen pa ARCO. Y al no querer expresar nada, no le queda mas remedio que intentar que a ese caballo que le estaban metiendo una lanza de dos metros por el culo se le note la cara de sufrimiento y también que los labios de un soldado demuestren ira, y sus ojos furor ante el enemigo. El artesano se dejaba los cojones en su trabajo, y tan solo quería transmitir lo real, transmitir esas circunstancias, sin un fin artisticioso, sin tener la conciencia de que hacer lo que estaba haciendo de la mejor manera posible era arte; pues eso era lo que hacia y eso es el arte (dejarte los cojones en lo que estas haciendo para que te quede lo mejor que puedas , con la conciencia obligada que se ha de tener de que lo que estas haciendo va con tu vida, y asín pones todo en ello y te sientes orgulloso y honrado para ti mismo y te exclamas:
- Pero que cojonuda que soy si es que estoy hecha una artista que te cagas.


Pero esta simplicidad nace de una sabiduría inmensa. Solo ella podía evocar esta nostálgica visión de apacible reposo en el que la muerte ha perdido su horror.

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